Primero quiero comentarles que yo no sé cómo dar un testimonio, nunca antes lo había hecho, ni siquiera sé cómo empezar a escribir, hace meses quería hacerlo, y no me atrevía por no saber dónde comenzar y por sentir que lo que debo decir puede escandalizarlo y por ende generar rechazo. Le pedí al espíritu santo que me ayudara y guiara mi mano para poder redactar estas líneas, y bueno… esto es lo que me inspiro.
Yo crecí en un hogar cristiano, muchos años fui a la iglesia, fui practicante, no solo de domingo, sino que realmente participaba, pero después con el tiempo, lo que sucedió es que me perdí en el camino, hice lo que el hijo prodigo, me alejé, me perdí en el sexo y los placeres, me distancié de las cosas de Dios, tanto así que ya ni rezaba, ya ni iba a la iglesia. Caí en depresión muchos años, me sentía muy solo y durante mucho tiempo quise morirme, y busqué consuelo en los brazos de muchas personas equivocadas que solo le hacían más daño a mi vida.
En el 2019 comencé a notar unas lesiones en los pies. Fui a médicos, pero no mejoraba con sus tratamientos dolorosos y no tenía un diagnóstico claro. En el fondo de mi ser sabía que podría tratarse de VIH, pero por miedo a afrontarlo no me hice el test. Lamentablemente mi situación de salud fue empeorando, empezaron a surgir nuevos problemas de salud, sobre todo pulmonares. Hasta que en el 2021 fui internado en un hospital y ahí me diagnosticaron con el SIDA.
Mucho tiempo pensé que quería morirme, pero al estar cerca de la muerte, supe que no estaba preparado, que ya no quería morir, y que tenía mucho miedo de hacerlo, sobre todo porque sabía que daría cuenta de mi mala vida a Dios. Ore a Jesús y le dije que si era su voluntad me ayudara a salir de esa situación, y efectivamente me ayudó. Me sacó de una infección generalizada ocasionada por 3 hongos diseminados por mi cuerpo y una bacteria alojada en los pulmones. Además de mejorar un sarcoma que se había regado por algunos ganglios linfáticos, con lesiones externas y feas en la piel.
Yo le ofrecí que si era su voluntad sacarme de esa crisis de salud, iba a servirle cantándole y a dar testimonio de su obra en mí. Después de unos meses, volví a caer en el hospital, esta vez en cuidados intensivos, me dio COVID y esto provocó una neumonía muy grave en mis pulmones, y como mis defensas son bajas, mi cuerpo no pudo luchar contra el virus. Estuve intubado 14 días, es más, el mismo día de la intubación, antes de ser hospitalizado yo había ido a servir al ministerio musical.
Al extubarme, me sentía muy mal, desorientado, no podía hablar por las lesiones que el tubo dejo en mi tráquea, pensé que nunca iba a poder volver a hablar o a cantar. Pero lo peor de todo, es que estaba enojado con Dios y con Jesús, porque le reclamé que, si igual me iba a dejar morir, para que me había salvado meses antes en la primera hospitalización. Eso es algo que aún me duele, haber sido tan soberbio al reclamarle a Dios porque sentía que me había defraudado. Sentí como cuando Dios le quebró el fémur a Jacob y este peleó con él en Peniel, me sentí humillado, la careta ante los demás se cayó, ya no era el hombre fuerte, sino uno débil y vulnerable, que hasta debía usar pañales para hacer mis necesidades fisiológicas.
La recuperación fue lenta, pero hubo mucha gente orando por mí, personas que ni siquiera eran cercanas a mi circulo social y laboral, en este momento puedo decirle que soy completamente funcional, aún hay problemas de salud en mí, tal como era de esperarse. Pero el virus del VIH en mi sangre es indetectable. Siempre le pido perdón a Dios por mi actitud arrogante al salir de cuidados intensivos, yo no fui dócil, ni a él, ni a su palabra, ahí supe que poca fe tenía. Aun hoy, a pesar de haber visto su grandeza en mi vida, muchas veces se me olvida, me cuesta orar, no soy agradecido, tal como debería ser. Muchas veces me siento triste al ver las secuelas en mi cuerpo, pero sigo sirviéndole tal como le prometí a Dios y con este testimonio quiero cumplir con la otra promesa que le hice.
Se que las cosas por las que he pasado y sigo pasando son las consecuencias de mis propios actos del pasado, por eso sé que no puedo decirle a Dios ¿por qué a mí?, pero como dice Filipenses 1:6, el que inicio la buena obra la terminará, y de eso me agarro. Si él me hubiera querido quitar la vida ya lo hubiera hecho, pero por algún motivo aún me tiene aquí. Le pido que por favor me ayuden con su oración, para que haya en mi un cambio interior, para que pueda tener fe, y si es su voluntad Jesús sane las lesiones de mis pies y eleve mis defensas.
Que Dios bendiga siempre su camino y el de toda sus familias.