claudia Lopez
El relato que a continuación hare habla de un verdadero milagro yo le atribuyo a las gracias concedidas por nuestro señor a través de la Virgen Maria después de mi consagración a su Inmaculado Corazón. Asimismo, aclaro que como la gran mayoría de los ya consagrados he puesto en las manos de Dios toda mi vida mi corazón mi salud. Paso a comentar que fue por el año 2007 que empecé a sufrir fuertes dolores de cabeza...
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El relato que a continuación hare habla de un verdadero milagro yo le atribuyo a las gracias concedidas por nuestro señor a través de la Virgen Maria después de mi consagración a su Inmaculado Corazón. Asimismo, aclaro que como la gran mayoría de los ya consagrados he puesto en las manos de Dios toda mi vida mi corazón mi salud. Paso a comentar que fue por el año 2007 que empecé a sufrir fuertes dolores de cabeza que poco a poco fue complicándose con dolores cervicales del nervio ciático y de la mandíbula que me llevaron a hacer diferentes consultas médicas y después de largos años de padecimientos me diagnosticaron Neuralgia del trigémino lesiones en la columna entre otros padecimientos de dolor. Eran tantos dolores que me impedían tener una vida normal desde poder levantarme de la cama caminar, comer, tragar, el simple roce del viento en mi rostro podria desencadenar una crisis de dolor insoportable, la medicación ya no hacia efecto y estaba dispuesta a llegar a una complicada operación de cabeza que tampoco me garantizaba que desaparecería el dolor. Quizás alguien que lea mi historia y haya sufrido los mismos dolores podrá comprender de lo que aquí describo, siguiendo con el relato hace aproximadamente 5 meses después de mi consagración le pedí con devoción y desesperación a nuestro Señor que aliviara mis dolores le explique que era yo la que llevara además la carga y la responsabilidad de una casa y una familia y que ya no podía seguir asi, había pensado en morir ya era tal mi padecimiento que no me importaba nada más y le pedí que me sanara o me llevara con el porque ya no quería seguir sufriendo. Les comento también que esa enfermedad la neuralgia del trigémino le llaman la enfermedad del suicidio por el alto grado de casos de personas que deciden terminar con su vida porque no tiene cura. Y fue asi que en una de mis ultimas crisis de dolor llore tanto e implore al señor por mi salud que el me concedió mi mas anhelado deseo que ya no sintiera ese dolor insoportable que no me dejaba vivir. Y Dios en su infinita misericordia me sano! Recibí infinitas Gracias de su inmaculado corazón y a través de Maria es que ya no tomo medicación no tengo dolores ni mínimos puedo afirmar que se hizo un milagro con mi vida y mi salud y este es mi humilde testimonio que quería compartir especialmente para aquellos que aún no tienen fe, decirles que Dios Y la Virgen están siempre a nuestro lado esperandonos, Busquen y pidan a Nuestra Madre con gran fe y devoción por que para Dios nada es imposible. Que Dios los bendiga.