Kennly María Sojo Allen
Hace 5 años mi matrimonio estaba apunto de romperse, mi esposo deseaba abandonar la casa y a nuestros hijos de 6 y 1 año de edad. Totalmente repentino, algo nunca esperado ya que siempre fuimos una pareja muy bonita... Hice todo lo posible para tratar de retenerlo, pero un día él me contestó: “Y qué tal si yo ya no quiero que la situación se arregle...” Con una mirada que nunca había visto en su rostro... Ese día...
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Hace 5 años mi matrimonio estaba apunto de romperse, mi esposo deseaba abandonar la casa y a nuestros hijos de 6 y 1 año de edad. Totalmente repentino, algo nunca esperado ya que siempre fuimos una pareja muy bonita... Hice todo lo posible para tratar de retenerlo, pero un día él me contestó: “Y qué tal si yo ya no quiero que la situación se arregle...” Con una mirada que nunca había visto en su rostro... Ese día comprendí que estaba yo batallando con el mismo demonio... no contra mi esposo.. era como otra persona. Desde allí decidí doblar rodillas literalmente hablando.
Después de mucho tiempo de no haber vuelto a misa, un domingo decidí volver. Estuve a punto de no ir, casi haciendo caso a las palabras de mi esposo en ese momento; eran palabras de desánimo contra la iglesia. Pero al final decidí ir sola con mis hijos; él prefirió irse con sus amistades. Ese día, un domingo después del domingo de resurrección, se celebraba la fiesta de la Divina Misericordia la cual desconocía totalmente; escuché muchísimos testimonios de sanación y salvación; con la misa totalmente llena de personas, yo estuve de pie toda la misa con mi hijo de 1 año en brazos y el otro inquieto por la duración de la misma; pero algo me retuvo todo ese tiempo...
Allí fue donde quedé totalmente asombrada, maravillada y fue donde conocí por primera vez a Jesús de La Divina Misericordia a quien decidí entregarle mi matrimonio, rezando todos los días a las 3 de la tarde en el carro, después del trabajo y rumbo a casa de mis padres quienes cuidaban de mis hijos.
Después de un tiempo, cuando todo parecía ya derrumbarse, Jesús convirtió de forma súbita a mi esposo, me lo devolvió y mucho mejor de lo que yo esperaba... hoy por hoy es un gran hombre que ama a Cristo con toda su alma, su mente y corazón; que desea y lucha para que la familia entera, caminemos en santidad.
Desde que lo conocí, he crecido y sigo creciendo en fe, esperanza y confianza; siempre está en mi boca y en mi corazón decir: Jesús en Ti confío...